![]() |
LA LIBERTAD |
Setiembre 02, 2010 | Director: Iván Slocovich Pardo
|
RSS
|
| Buscar | Regístrate | Correo TV | Correo en Facebook | Correo en YouTube | Perú en imágenes | Edición Móvil | SiteMap | COLUMNISTAS | ![]() |
ESTILO |
LA LIBERTAD | Sólo en este país sucede que luego de una masacre como la ocurrida en Bagua, sus principales responsables políticos aún continúen aferrándose a sus cargos como sí nada hubiese pasado, tratando de evadir y trasladar sus responsabilidades a otras personas, sin demostrar el más mínimo remordimiento, autocrítica y hasta el propio decoro.
Alan García culpa a gobiernos foráneos y a nativos extremistas de hechos producidos a raíz de su propia incapacidad y soberbia. Yehude culpa al dirigente Pizango, de su falta de manejo para llevar el diálogo a buen puerto. Meche Cabanillas, igualmente, responsabiliza a sus subalternos, de sus torpes directivas. Tan fácil es para algunos buscar un chivo expiatorio y tan difícil asumir responsabilidad y abdicar a sus propios intereses. Es el honor un valor etéreo que se esfuma entre la pusilanimidad y desfachatez del político tradicional criollo. Por la gravedad de los hechos de Bagua, el sentido del honor exigía como mínimo a los responsables, una renuncia voluntaria a sus cargos, pero esta no se ha dado ni se dará porque simple y sencillamente tenemos gobernantes conchudos y sin ningún ápice de decencia y sensibilidad humana.
Causa repugnancia también observar los debates en el Congreso y escuchar a estos caraduras que se hacen llamar padres de la patria insultarse y culparse recíprocamente a razón de sus diferencias ideológicas, reírse de sus diatribas al bando opositor, e incluso realizar discursos políticos electoreros sin el más mínimo respeto a las víctimas de la masacre, sus familiares y en general al pueblo peruano.
Después no culpen a los rojos extremistas si es que ocurre una nueva desgracia que lamentar, ya que son los propios operadores políticos con sus desvergonzadas actitudes, los reales azuzadores que vienen sembrando el odio y la discordia entre peruanos, los cuales no se sienten representados en absoluto por estos farsantes, y están entrando en una peligrosa etapa de anarquía y toma de justicia por sus propios medios.
Así, mientras se pierde el tiempo en interpelar a algunos ministros y echarse la culpa de lo sucedido, en el interior del país los problemas se recrudecen por la falta de atención e incumplimiento de los compromisos del Gobierno.
Que no vengan entonces con que estamos en el país de las maravillas, del crecimiento económico, de las inversiones, donde ha bajado la inflación y el riesgo país; estadísticas que sólo reflejan la bonanza de los de arriba, pero que valen mierda frente a las carencias materiales de los millones de peruanos expoliados por el sistema liberal al que el aprismo oficial y corroído se ha plegado con suma devoción. Es fácil llenarse la boca hablando de que la democracia peligra, sobre todo cuando esta es una excusa para mantener un orden perverso y excluyente que sólo beneficia a pocos.
Comparte: |








LIMA.
LIMA.
LIMA.
LIMA.
LIMA.
LIMA.
LIMA.
LIMA.
LIMA.
LIMA.
LIMA.
LIMA.
LIMA.
LIMA.
LIMA.