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LIMA |
Febrero 09, 2010 | Director: Aldo Mariategui
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José ChlimperPHRONESIS |
LIMA | A Machu Picchu no le ha pasado nada. Sus decenas de hectáreas de andenería, con planos inclinados internos hechos de arcilla impermeable, así como sus grandes drenes centrales, siguen funcionando perfectamente después de más de 500 años de construidos.
No ha sido esta tragedia un problema inevitable del cambio climático, del calentamiento global, de la furia divina (como declarara el señor alcalde del Cusco a RPP) u otras causas ajenas a los propios cusqueños. Desde el año 1955 hasta el 2009, en los 55 años transcurridos, el promedio de lluvia en el mes de enero en Cusco ha sido de 160.1 milímetros. En 11 de esos 55 años cayeron más de 200 milímetros en enero, y en 1984 y en el 2001 cayeron 360.4 y 371.0 milímetros, respectivamente. Este enero cerró con 250.1 milímetros.
Es cierto que el día 24 llovió 46.2 milímetros y al día siguiente 25.6.
Es decir, 72 milímetros en sólo dos días, pero... ¿por qué no le pasó nada a Machu Picchu y sí a Aguas Calientes? ¿Por qué se deslizó el cerro encima de Zurite? ¿Por qué cargó tanto y se desbordó el río Vilcanota? Sin menoscabo del proceso de cambio climático global, fue el ciclo pobreza, destrucción ambiental, pobreza, populismo, debilidad gubernamental, corrupción, discriminación contra la empresa seria, pobreza, el que ha causado la tragedia en Cusco. La mayoría de las comunidades pobres y desinformadas vienen explotando los bosques de sus laderas sin ningún control o asesoría de ninguna autoridad forestal. Más allá de anuncios, pancartas o gigantografías, Cusco se está deforestando aceleradamente.
Los viejos drenes de los campos vienen siendo cerrados por la expansión urbana sin planificación, ingeniería o control. La pobreza y la codicia llevan a construir en los cauces de las predecibles "avenidas" de enero y luego el denso lodo es capaz de arrasar con lo que encuentre a su paso.
Es cierto que la descarga de más de 1,000 m3/s del Vilcanota parece ser una de muy largo retorno. Pero ¿hubiese sido la misma con toda la cuenca forestada? ¿Hay que ser arquitecto, ingeniero o estructuralista para darse cuenta de que no debían construirse hoteles de cinco pisos o restaurantes a las orillas del río Vilcanota en Aguas Calientes? La región duplicará su población en los siguientes 20 años y -estadísticamente- en cuatro de ellos lloverá más de 200 milímetros en enero. Comparado con el costo de los daños, ¿no sería mejor darle recursos a Agrorural para un megaprograma de reforestación masiva? Aprendamos la lección y cambiemos el modelo de desarrollo.
Aprendamos de los últimos Incas.
















LIMA.
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