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Setiembre 08, 2010 | Director: Aldo Mariategui
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ESTILO |
LIMA | El camino electoral al 2011, con escala técnica en las municipales y regionales del próximo año, promete ya no sólo en incertidumbre (es lo de siempre en el Perú) sino en virulencia, intensidad y mucho juego sucio.
Esta maratón cuenta con dos particularidades que bien vale señalar. La primera es que todo indica que serán pocas las sorpresas en el menú final de opciones para las presidenciales, al menos en lo que respecta al espectro de derecha o centroderecha.
Si bien la vertiente centro-centro y la izquierda radical exhiben mucho menos aglomeración de alternativas, salvo Humala, es muy poco lo que se observa en cuanto a capacidad de propuesta o incluso organicidad.
Los Aranas, Pizangos, Huamanes, Fuentes, etc. no han pasado de ser eficaces agitadores y bloqueadores de carreteras, cuyo mayor logro es haber sentado a uno que otro ministro en una mesa y arrancar una que otra firma de compromiso.
Incluso cuando en días pasados veía la enorme dificultad de la pareja Humala/Heredia de responder con una mínima consistencia a las denuncias de Correo, pensaba en la gran incapacidad del ex comandante para armar una estructura política, que de haber existido y operado con una eficacia básica, habría puesto en serios aprietos al gobierno.
Ollanta la ha tenido fácil, muy fácil, durante estos casi tres años, pero ni ha podido ni ha querido.
La segunda particularidad es que las batallas internas de los partidos serán tan o más cruentas que los procesos municipales o presidenciales.
A Salvador Heresi, por ejemplo, más allá del éxito que tenga o no en demostrar su inocencia ante las acusaciones periodísticas por desbalance patrimonial, se le presenta una primera gran muralla al interior del PPC y Unidad Nacional. Tener buenas perspectivas y capacidad como alcalde de Lima vaya y pase; pero haber sido lanzado por Lourdes ha terminado por ponerle un precio a su cabeza de parte de algunos de sus correligionarios.
En cuanto al APRA, los jóvenes hacen bien en pedir “un militante, un voto” (verdad que debería ser de Perogrullo), a sabiendas y pese a que sus actuales dueños (Alan y su consejo de posibles elegidos) les tiren la puerta en la cara y mantengan el control. Pero vamos, el intento es lo que vale.
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