HUANUCO | SERGIO MADUEÑO
TINGO MARÍA
En declaraciones públicas dadas en la misma ciudad de Aucayacu, los hijos de la fallecida dirigente cocalera Diodora Espinoza Vara, aseguraron que fue la otra dirigente, Rosa Obregón Cárdenas, quien ordenó el asesinato de su progenitora y exigieron su castigo con todo el peso de la ley.
Mariela Ordóñez Espinoza, hija mayor de la dirigente asesinada, llegó de Lima para acudir a este acto doloroso y señaló enfáticamente la responsabilidad de la Obregón. "Rosa Obregón mandó a matar a mi mamá", expresó la joven estudiante de derecho en una universidad limeña al tiempo de indicar que todos en Aucayacu saben la rivalidad y un odio empecinado demostrado por Obregón hacia su madre.
Al comentar sobre las declaraciones de Rosa Obregón en torno al crimen, en las que niega categóricamente toda vinculación, dijo que es una hipocresía absoluta el pretender evadir su plena responsabilidad en el hecho de sangre.
Mientras tanto, la parlamentaria andina, Elsa Malpartida, vocera oficial de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras del Perú (CONPACCP), a la que estaba afiliada la asociación que presidía Espinoza Vara, indicó estar muy dolida con la noticia y lamentó la desaparición de la dirigente que, según dijo, había logrado recuperar terreno en el gremio cocalero para la Conpaccp, desplazando a la federación que dirige Rosa Obregón y que pertenece a la Central Nacional Cocalera del Perú (CENACOP).
Esta recuperación de agremiados y una mayor expectativa por seguir a Espinoza Vara, de parte de los cocaleros, había causado el celo de Obregón y en una oportunidad ya había manifestado su amenaza de muerte hacia la que consideraba su rival, indicó Malpartida Jara. "Pero si creen que con matarla se logrará desaparecer a la asociación están equivocados, seguiremos avanzando. Que caiga la justicia sobre ella y los que actuaron", declaró.