LIMA | Estados Unidos y la Unión Europea ya perdieron la paciencia con Irán y ya alistan "fuertes sanciones". La gota que derramó el vaso ha sido el anuncio que Teherán hizo ayer: A partir del martes comenzarán a producir uranio altamente enriquecido.
La República Islámica ha informado a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que en la planta de Natanz (centro) se hará el proceso para enriquecer al 20% el uranio que dispone al 3.5%, un paso que le acercaría ulteriormente al nivel requerido para armas atómicas.
La AIEA ha recibido el anuncio "con preocupación", ya que puede afectar, particularmente, a los esfuerzos internacionales para asegurar la disponibilidad de combustible nuclear para el reactor de investigación", indicó Gill Tudor, portavoz de la agencia.
Y sus preocupaciones tenían sentido. Los gobiernos de Estados Unidos y Francia, ante el anuncio, dieron por "fracasadas" las negociaciones y anunciaron que ahora "trabajan" para la adopción de nuevas sanciones de la ONU contra Irán, una posibilidad mencionada asimismo por Alemania y Rusia. Sin embargo, China aún descarta esa posibilidad impulsada por el mal momento que viene atravesando con Washington debido a la venta de armas a Taiwán, la salida de Google y la reunión del Dalai Lama con Obama.
Lo único que podemos hacer, lamentablemente, es aplicar sanciones dado que las negociaciones ya no son posibles", ha comentado hoy el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, tras entrevistarse en París con Robert Gates, el jefe del Pentágono. Gates ha abundado en la idea: "El único camino que nos queda en este momento es el de la presión, pero para eso hará falta que toda la comunidad internacional trabaje unida".
La decisión se tomó, según Teherán, debido al bloqueo de las negociaciones con los Seis (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña, Alemania) sobre el suministro a Irán de combustible enriquecido al 20% que dice necesitar para un reactor de investigación médica.
Las superpotencias sospechan que Irán intenta dotarse de armas nucleares pretextando un programa civil, a pesar de haberlo negado en reiteradas ocasiones.