LIMA | Vacas. ¿Qué se puede decir de una vaca? No mucho, más de lo obvio. Pero, verlas pintadas de colores, de imágenes pintadas por el lomo, las ubres, cerca de la cola, unas con motivos peruanos, con figuras que representan mensajes poderosos o el deseo de divertirse de parte del autor. Vacas que no dan leche, que no responden cuando las llamas por su nombre -como las cajamarquinas- pero que son obras de arte, toman Lima por asalto.
Se trata del "CowParade", un espectáculo único que combina arte, diversión y un fin social de desprendimiento. Y sin más preámbulos, le contamos que se trata de 80 vacas de tamaño real, todas hechas de fibra de vidrio, que fueron traídas al Perú para que un nutrido enjambre de artistas plásticos, pintores, algunos políticos y personajes reconocidos del espectáculo nacional, les den vida con sus ideas y motivos peruanos. Luego, serán expuestas en algunos puntos capitalinos como la Plaza de Armas, Larcomar y el parque Kennedy de Miraflores para poderlas apreciar, y luego -y aquí viene lo mejor- subastarlas y así recaudar fondos que serán donados a entidades benéficas. En nuestro caso, los beneficiados son el Centro Ann Sullivan, la Fundación Lima y Socios en Salud.
Todo listo. Ana María German, directora comercial de esta empresa, nos explica que hace unos meses se anunció la convocatoria abierta y faltaron teléfonos para contestar llamadas. Se recibieron propuestas con mucha anticipación. La acogida fue tal, que ampliaron la fecha de cierre de bocetos antes de anunciar los casi 80 participantes.
Entre ellos tenemos a Christian Bendayán, Eduardo Tokeshi, Silvia Westphalen, Jaime Higa, Flavia Meléndez, Sheila Alvarado, Diego Rossel. También al alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, Dina Páucar, Gianmarco y Carlos Galdós. A todos ellos se les sumaron estudiantes de universidades e institutos.
Una vez elegidos los 80 bocetos, se inició la segunda etapa, es decir, el pintado de las vacas de parte de sus autores. Esta tarea ya fue concluida y ahora están con reloj en mano a la espera de trasladarlas a los lugares donde serán expuestas, todas ellas sobre una base de cemento para que no se vayan a caer.
La última etapa es la subasta. Luego de algunos meses de exhibición, las obras de arte se subastarán para recaudar fondos, los que serán destinados a causas sociales dentro del país. En el caso del Perú, los fondos serán destinados al Centro Ann Sullivan del Perú, la Fundación Lima y Socios en Salud.
"El arte no tiene que ser aburrido, es una forma de expresión que va a sorprender a los peruanos por esta forma tan irreverente y agradable de presentarse, pero además significará una sonrisa para quienes dependen de las tres entidades que vamos a ayudar con la venta de estas obras de arte", finaliza Ana María Germán.
Por ahora, mientras los expertos preparan un "hospital vacuno" para curarlas en caso sufran algún problema por su exposición constante a la intemperie, nosotros vamos viendo el reloj porque el CowParade empieza a colorear Lima desde la primera semana de noviembre.