LIMA | Por un pelo. El premier Yehude Simon y todo su gabinete, en un primer intento, y la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, sola, en una segunda oportunidad, se salvaron ayer de ser censurados por el Congreso luego de que las mociones de la oposición no alcanzaran los 61 votos requeridos.
Tras casi tres horas de intenso debate, el pedido para licenciar a Simon y su gabinete por los sucesos violentos de Bagua no superó los 56 votos, mientras que en el caso de Cabanillas sólo se alcanzó las 55 adhesiones (ver infografía).
Aunque este resultado era previsible, ayer quedó claro que las abstenciones y votos en contra de algunos legisladores de Alianza Nacional, UPP, Alianza Parlamentaria y Bloque Popular abonaron en favor de Simon y Cabanillas.
PULLAS Y BULLA. Pero durante el debate no faltaron las frases de grueso calibre, sobre todo del Partido Nacionalista. Pedro Santos adelantó que su grupo ha evaluado la "salida" del presidente Alan García por ser "el único responsable" de la muerte de "una treintena de peruanos en la Amazonía".
El fujimorismo calificó de "incapaz" a Simon y advirtió que los conflictos sociales se avivarán si el jefe de Estado "no hace cambios radicales" en su gabinete.
Desde una postura contraria, Aldo Estrada (UPP) anunció que su bancada se abstendría, por lo que se ganó un sonoro abucheo y gritos de "traidor" y "vendido".
Ante el resultado esquivo y la derrota política, el humalismo armó un show colocando sobre sus escaños afiches con los rostros de sus siete congresistas suspendidos. El presidente del Congreso, Javier Velásquez Quesquén, exigió el inmediato retiro de los carteles, pero los humalistas no se dieron por aludidos.
Ante ello, se exigió la lectura del reglamento del Congreso. Finalmente, Velásquez Quesquén exigió a la seguridad del Congreso que "bajo su responsabilidad" retire los cartelones, algo que personal autorizado realizó de inmediato.